Amo el arte de crear recuerdos fotográficos

Me siento muy cómodo cuando tengo que asistir a una boda, porque es lo más hermoso que hay a mi parecer. Tener la oportunidad de ser un fotógrafo de boda te llena de sentimiento, porque estas en un ambiente energizado donde el único objetivo es la unión de dos personas para toda la vida. Es mi privilegio en este mundo, y cambiar eso de ser fotógrafo de boda por otra cosa jamás lo haría.

Comparto con ellos solos unas pocas horas, donde esas te conviertes en una especie de “creador de recuerdos”, usando mi cámara igual que una capa o un escudo de cualquier superhéroe. Llegamos para rendir y plasmar ese maravilloso tributo al amor. Y claro está, -como todo fotógrafo- somos perfeccionistas, porque es un gran defecto o cualidad que poseemos como profesionales, para que las fotos queden excepcionales.

Como fotógrafo de boda también me ha tocado trabajar momentos difíciles y me lleno de energía y valor para afrontar cualquier inconveniente que pueda ocurrir. Casi siempre, en su gran mayoría, son asociados a fenómenos naturales que se escapan de nuestras manos,  y que por más que queramos que no llueva o que la luz del día se mantenga, son suficientes para generar un estrés y vivir momentos llenos de adrenalina.

Pero no todo lo que brilla es oro, ha tocado momentos donde alguno de los miembros de la pareja a casarse falte a la boda. Esto es muy triste porque  hay ocasiones donde ya se han tomado unas fotos previas al evento. Son momentos que hay que saber trabajar con mucha profesionalidad y pensar muy rápido. Claro, aunque fui contratado como fotógrafo de boda en esa ocasión, mi solución en ese momento fue ofrecer mis servicios de manera un poco distinta. Le di el enfoque de tomarse fotografías en las cuales ella se viera “cerrando ese círculo” y así pudiera afrontar esa realidad y no caer tan profundamente en alguna depresión.

Son métodos que debemos conocer y tener a la mano, considerando también el ambiente en que estamos y la calidad de boda en la trabajemos. Porque no muchos aceptan cambios y les disgusta cuando se ofrecen alguna opción diferente. Pero somos nosotros los profesionales y estamos para ser el fotógrafo de boda.

Apartando esos ratos diferentes en que nos podemos encontrar con ese tipo de escenario, es maravilloso poder tener esa ocasión para plasmar tu ingenio y no hacer fotos comunes en espacios comunes. Se trata de  transcender esa imagen y llevarla más allá, utilizando esos diferentes códigos visuales que nos pueden ayudar a tener “la toma perfecta”.